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La historia de Fátima Leyva: resiliencia, selección mexicana femenil y fútbol playa

La historia de Fátima Leyva: resiliencia, selección mexicana femenil y fútbol playa

Hay historias que no necesitan exagerarse para sentirse grandes. La de Fátima Leyva es una de ellas, porque no se trata solo de fútbol, sino de volver a empezar cuando parecía que ya todo estaba escrito. Actualmente, es directora técnica de la Selección Mexicana Femenil de fútbol playa.

Antes de estar en la línea de banda, ya había vivido lo que significa portar el escudo nacional, escuchar el himno y competir en escenarios donde la presión no se explica, se siente. Su historia no comienza en la arena, sino en el alto rendimiento, en el fútbol tradicional, en esa versión suya que ya había recorrido el camino que muchas futbolistas sueñan.

Y justo cuando parecía que ese capítulo estaba cerrado, apareció una oportunidad inesperada. No era un plan ni un objetivo trazado. Fue una recomendación que terminó cambiando el rumbo de su historia.

“Es por recomendación… una amiga que ya conocía el playa. Ella no pudo ir y me dijo ‘ve’. Yo le decía que no, que para qué, porque ya estaba retirada. Pero fui”, recuerda .

El inicio no fue sencillo. De hecho, fue todo lo contrario. El primer día, la experiencia pareció darle la razón a sus dudas.

“El primer día me lastimé el dedo. Lo que nunca me pasó en veinte años, me pasa en un día”, cuenta .

Sin embargo, lo que pudo ser un cierre anticipado se convirtió en un punto de partida. Algo en esa modalidad la retó de una manera distinta. La arena, el ritmo, la exigencia física y mental la obligaron a reinventarse, incluso cuando muchos pensaban que ya no era momento.

Tenía 38 años. Y decidió quedarse.

“Me agradó la modalidad, me hizo retarme… y pese a los años, podía competir”, explica .

Esa decisión no solo la mantuvo dentro del fútbol, la llevó a escribir una nueva etapa. Como jugadora, fue campeona de Concacaf en 2018 y consiguió el boleto para competir a nivel internacional, enfrentando a selecciones como Brasil y España, logrando posicionarse entre las mejores del mundo.

Hoy, desde el banquillo, su rol es distinto, pero igual de exigente. Fátima trabaja en la construcción de una selección joven, en una modalidad que aún busca consolidarse en México. El proceso implica formar jugadoras, enseñarles a competir en escenarios de alta presión y acompañarlas en un camino donde la experiencia se construye partido a partido.

“Sacar el carácter fue lo que más les ayudó”, señala sobre sus jugadoras tras enfrentar contextos complejos como jugar de visitantes o ante estadios llenos .

Porque el fútbol playa no es solo una variante del juego. Es una disciplina con reglas, exigencias y condiciones completamente distintas. La arena cambia todo: el control, el equilibrio, la resistencia y hasta la toma de decisiones.

“Debes tener un control total del balón pese a las dificultades que la arena te pone. Hay mucho desequilibrio, necesitas fuerza, aire y, sobre todo, un trabajo psicológico muy fuerte”, detalla .

En ese contexto, Fátima no habla de resultados inmediatos, sino de procesos. Sabe que el crecimiento requiere continuidad, torneos y ritmo competitivo. No vende certezas rápidas, construye con paciencia.

“Hablaría de dos años con continuidad, torneos y concentraciones constantes para alcanzar un nivel competitivo de élite”, proyecta .

Pero más allá de lo táctico o lo físico, su discurso siempre regresa al origen: el sentido de jugar. Porque para ella, el fútbol no se entiende sin disfrute, incluso en medio de la exigencia.

“Que entiendan que lo que haces, lo tienes que hacer porque te gusta. Y que tienes que estar dispuesta a hacer cosas que no te van a gustar, pero que te acercan a lo que más te gusta: estar en una cancha”, aconseja .

En un entorno donde muchas historias se construyen desde la inmediatez, la de Fátima Leyva se sostiene desde la experiencia. No necesita adornos ni exageraciones. Tiene recorrido, tiene contexto y, sobre todo, tiene una nueva generación que empieza a escribir su propia historia bajo su guía.

Porque a veces, el verdadero partido no es el que se juega en la cancha, sino el que te obliga a volver cuando ya te habías ido. Y Fátima, en ese juego, ya demostró que sabe competir.

Preguntas breves para redes

⚽ ¿Arena descalza o pasto con tacos?
“Las dos”.

 🇲🇽 ¿Tu mejor recuerdo con la Selección?
“Clasificar a Juegos Olímpicos”.

 👩‍🏫 ¿Tu mejor momento como entrenadora?
“Tener a la Sub-14, porque es la edad más bonita, están dispuestas a aprender y son muy sinceras”.

 🏖️ Tres tips para jugar en arena
“Que te atrevas, que no tengas miedo a lastimarte y que lo disfrutes”.

 ⭐ ¿Tres jugadoras con las que te hubiera gustado jugar?
“Alice Soto y en media cancha Fátima Servín”.

 💬 Un consejo para niñas que sueñan con el fútbol
“Que entiendan que lo que hacen lo tienen que hacer porque les gusta, y que estén dispuestas a hacer cosas que no les van a gustar, pero que las acercan a lo que aman”