Durante el Apertura 2025, América Femenil ha demostrado que puede levantarse de cualquier golpe… pero también que le cuesta despertar. El propio estratega Ángel Villacampa lo reconoció con autocrítica antes de la Liguilla: su equipo ha ido al descanso perdiendo en siete partidos del torneo.
El dato, por sí solo, parece alarmante. Sin embargo, el contexto revela algo más complejo: de esos siete encuentros, América ganó cinco. Es decir, el equipo reacciona, ajusta, se reinventa y termina arrollando. Pero el técnico español sabe que en fase final no hay margen para la relajación inicial.
“Hemos ido al descanso perdiendo hasta en siete ocasiones este torneo. No tenemos que esperar a reaccionar, a que suceda algo para sacar la mejor versión del equipo. Mañana tenemos que ser un América que vaya por el resultado desde el comienzo hasta el final”, dijo Villacampa con serenidad, pero con una clara advertencia para sus jugadoras.
El patrón que preocupa
La lista de partidos lo confirma: el América Femenil ha tenido que remar contracorriente una y otra vez. Todo comenzó en la Jornada 7, cuando Pumas tomó ventaja 1-0 en el Olímpico Universitario, pero las azulcremas despertaron con goles de Irene Guerrero y Scarlett Camberos para firmar un 3-2 en una de sus remontadas más simbólicas.
Una semana después, en casa, Santos Laguna se fue al frente 2-1 antes del descanso. América reaccionó con un vendaval ofensivo en el segundo tiempo, marcando cinco goles para ganar 6-3, en una muestra de poder, pero también de descuido inicial.
Esta vez no hubo reacción: ante Pachuca. Las Tuzas dominaron el primer tiempo y se fueron 2-0 arriba; aunque América acortó con tantos de Irene Guerrero y Kiana Palacios, terminó cayendo 3-2 en el Hidalgo.
En la Jornada 14, ante Rayadas, el guion se repitió: desventaja 1-0 al descanso y triunfo 2-1 al final con goles de Camberos e Irene. Cuatro días después, Tigres tomó la delantera con Diana Ordóñez, y aunque Guerrero empató, las Amazonas se impusieron 2-1 en la recta final.
El cierre del torneo mantuvo la tendencia. Contra Atlas, América femenil se fue al vestidor perdiendo 2-1, pero Kiana Palacios firmó un doblete para darle vuelta y ganar 3-2. Y en la Jornada 17, frente a Mazatlán, las azulcremas volvieron a entrar frías: Mía Alday marcó antes del descanso, aunque después llegó la avalancha: cinco goles en la segunda mitad y una victoria 5-1 que maquilló el mal arranque.
Un América femenil de dos mitades
Los números son claros: siete partidos en los que América comenzó perdiendo, seis de ellos con remontada. El equipo de Villacampa ha demostrado resiliencia, pero también una desconexión que lo obliga a reaccionar cuando ya va cuesta arriba.
El propio entrenador lo explicó con sinceridad:
“Nos ha pasado de no empezar con la concentración adecuada, quizá con el plan o el once adecuado, y nos ha tocado rectificar en el descanso. Pero en Liguilla no puedes regalar 45 minutos. Tienes que ir desde el segundo uno a por ese resultado”.
El técnico español no lo dice por dramatizar, sino porque sabe que en una serie de eliminación directa no hay segundas oportunidades. Lo que en fase regular fue una muestra de carácter, en Liguilla podría transformarse en un riesgo letal.
América Femenil llega a la Liguilla con una doble cara: la de un equipo que tropieza al inicio, pero que se levanta con poder y determinación. La versión que logre prevalecer definirá su destino. Si consigue trasladar esa intensidad del segundo tiempo desde el minuto uno, será un rival prácticamente imbatible.
Villacampa lo resume con claridad: el talento no basta, la actitud debe arrancar desde el silbatazo inicial. Porque en la Liguilla, el que regala 45 minutos, regala su pase.