Una noche mágica, de esas que se quedan tatuadas en la memoria de quienes entienden que en el estadio Universitario no se viene a especular, se viene a ganar. Tigres Femenil volvió a mostrar su jerarquía, ahora ya internacional, y venció 2-0 a Portland Thorns FC, asegurando su lugar en la gran final de la Concacaf W Champions Cup.
Desde el silbatazo inicial, el equipo de Pedro Martínez Losa salió decidido, con hambre, con oficio y con una conexión total con su gente. Apenas al minuto 10, Aaliyah Farmer desató la locura con un cabezazo certero tras un centro preciso de Jacqueline Ovalle. El gol tempranero fue gasolina pura para el motor felino.
La intensidad no bajó. Tigres femenil apretó, presionó y encontró su segundo grito de gol al minuto 27. Esta vez fue Thembi Kgatlana, la sudafricana incansable, quien aprovechó un balón filtrado para definir con potencia y colocar el 2-0 que puso tierra de por medio.
Portland, uno de los clubes más emblemáticos de la NWSL, intentó responder, pero se topó con una muralla llamada Itzel González, quien se convirtió en figura bajo los tres palos. La arquera mexicana lo atajó todo: remates de Castellanos, Moultrie, Tordin y compañía. Nada pasó. Nada entró.
Tigres femenil, por su parte, no bajó la guardia. A pesar del desgaste, las Amazonas mantuvieron la concentración en defensa y supieron administrar el resultado. La segunda mitad fue táctica, de resistencia, de oficio. Y si había alguna duda de que este equipo sabía sufrir, se disipó en los minutos finales, cuando Portland buscó a la desesperada y Tigres se mantuvo firme.
El Volcán rugió con fuerza. Las ovaciones no eran por un resultado cualquiera, eran por el espíritu de un equipo que, pese a quedarse fuera temprano en la liga, se reinventó, entrenó en silencio y hoy grita con orgullo que está en la final.
El sábado, Tigres femenil jugará por el título de la primera edición de la Concacaf W Champions Cup y por el pase al Mundial de Clubes Femenil de la FIFA 2026.