Desde pequeña, Brenda Alemán entendió que el futbol no solo se juega con los pies, sino también con la convicción. Nacida en Ad Dammam, Arabia Saudita, pero de padres mexicanos, la hoy mediocampista de Mazatlán Femenil ha construido una carrera marcada por la adaptación, la constancia y una mentalidad competitiva que hoy la tiene como titular en el Clausura 2026 de la Liga MX Femenil.
En entrevista exclusiva con Espartanas MX, Brenda comparte cómo nació su amor por el futbol, su paso por el futbol universitario en Estados Unidos, su etapa profesional en Guatemala y el proceso que la llevó a cumplir el sueño de jugar en México.
Brenda María Alemán Mayoral no llegó al futbol por un plan trazado ni por una tradición familiar. Llegó por insistencia, por curiosidad infantil y por ese impulso casi instintivo de querer estar donde estaba su hermano mayor.
“Creo que fue en ese momento fue lo último que quería mi mamá”, recuerda entre risas. “Quería que fuera bien bien niña… y sí era así, me gustaban mis vestiditos y lo que sea, pero mi hermano empezó a jugar futbol”.
Esa necesidad de imitarlo todo —y de llamar la atención de su papá— terminó cambiando su vida. El punto de quiebre llegó cuando tenía apenas tres años, el día que su hermano enfermó y ella ocupó su lugar para ir al Estadio Azteca a ver a la Selección Mexicana.
“Ahí fue, fue cuando nació mi amor”, dice. “Yo tan encantada… tengo la foto ahí de cuando fuimos y yo en mi playera de México, toda roja porque obviamente mi papá no me puso bloqueador”.
Desde entonces, el futbol dejó de ser un juego pasajero. “Ahí se convirtió en mi vida el futbol”, afirma.
El respaldo familiar y la convicción temprana
Aunque al inicio nadie lo esperaba, sus padres se convirtieron en su mayor respaldo. “Tengo mucha suerte que tengo los mejores pobres papás que alguien puede pedir”, cuenta. “Tal vez lo que querían era que fuera mi hermano, pero mi hermano no… no le gustaba. Y a mí sí”.
Ese apoyo fue clave cuando, a los 13 años, Brenda comenzó a dimensionar que el futbol también podía ser una carrera profesional para las mujeres. “Le dije a mi mamá: ‘Creo que pues me gusta eso, ¿sabes? Como que tal vez lo puedo hacer yo’ y de ahí me apoyaron hasta que lo pude lograr”.
Referentes, defensa por vocación y el gusto por competir
Creciendo en Estados Unidos, Brenda tuvo referentes claros. Uno de ellos marcó su camino dentro de la cancha: Ali Krieger. “Era lateral, de la selección, jugaba en Washington Spirit… y yo la veía mucho porque era el equipo de mi casa”, explica. “Era muy amable conmigo, me saludaba y yo encantada, me moría cada vez que me saludaba”.
Esa admiración también definió su posición. Brenda no se asume como una jugadora obsesionada con el gol. “Creo que soy defensa porque no me da meter gol tanto”, dice con honestidad. “Me gusta mucho la competencia, los uno contra unos… ahí literal te puedes medir si ganaste o perdiste contra tu marca”.
Universidad, futuro y una carrera pensada más allá del balón
Además del futbol, Brenda apostó por la formación académica. Estudió en Mount St. Mary’s University, donde se tituló en Comunicación y Sports Management. “Cuando ya me retire es como que sí he visto en qué voy a hacer”, explica. “Porque pues sí, el futbol solo da hasta cierta edad”.
Jugó cuatro temporadas universitarias y, al graduarse antes de tiempo, decidió apostar todo por el profesionalismo. “Pensé que iba a tomar seis meses encontrar equipo… y de verdad fue mucha suerte”, reconoce.
Guatemala: crecer en la incomodidad
Ese salto la llevó a Guatemala, donde jugó durante dos años y medio. Ahí vivió su primer gran reto como futbolista profesional. “Fue un gran cambio”, admite. “Venía de Estados Unidos, donde todo es diferente… el estadio, lo que nos daban”.
Sin embargo, fue también el lugar donde más aprendió. “Mi aprendizaje más grande fue adaptarte a situaciones que no son perfectas”, explica. “A veces viajábamos el día del partido cuatro horas en camión y tenías que jugar y rifártela”.
También aprendió a leer los partidos, a ser inteligente y a adaptarse a distintas posiciones. “A veces me tocaba jugar más adelante, como volante o extremo… en un momento hasta estuve en la lista de goleadoras, fue chistoso para mí”.
El salto a la Liga MX Femenil y la apuesta por Mazatlán
Llegar a la Liga MX Femenil no fue sencillo, sobre todo por la falta de visibilidad del futbol guatemalteco. “No hay mucha información”, reconoce. “Y eso sí es algo que pueden mejorar porque sí hay buenas niñas allá”.
La oportunidad apareció cuando recibió un mensaje que cambiaría su carrera. “Me escribió Fer del Mar”, cuenta. “Me dio mucha confianza el proyecto que estaba creando aquí en Mazatlán y eso me dio la confianza para hacer el salto”.
Dejar la comodidad que tenía en Guatemala implicó un riesgo, pero también la posibilidad de cumplir un sueño. “Era tomar un riesgo y cumplir algo que había tenido”, afirma.
Adaptación, mentalidad y constancia
Su llegada a Mazatlán no fue sencilla. “Fue difícil porque pasé de estar muy cómoda a un ambiente completamente diferente”, explica. “Nueva liga, nuevo país, nuevo clima y la competencia está dura”.
Con el tiempo, Brenda aprendió a gestionar los momentos difíciles. “Nunca dejar que los momentos difíciles me distrajeran de por qué estaba aquí”, dice. “Aunque sea un mal entreno o no te toque ser titular un día… ¿cómo tomo esto como algo positivo?”.
Hoy, esa mentalidad la define. “Si estoy en la banca, sigo aportando. Si estoy en la cancha, doy todo”, resume.
Fortalezas y metas en un arranque histórico
Brenda se describe como una jugadora de decisiones rápidas y gran resistencia. “Dicen que puedo correr para siempre”, cuenta entre risas. “Yo sí me canso, pero dicen que nunca me canso”.
En lo colectivo, Mazatlán Femenil ha tenido un arranque histórico en el Clausura 2026. “Nuestras metas fueron más grandes que solo ganar uno”, explica. “Vamos muy bien en eso, estamos en buen camino”.
En lo personal, su objetivo es claro: “Siempre es tener un mejor torneo que el pasado, crecer como jugadora y como persona”.
El consejo y las jugadoras que la marcaron
A las niñas que sueñan con jugar futbol, Brenda les deja un mensaje directo: “Vean mucho futbol. Enamórense del juego”. Y añade algo clave: “No solo entrenes lo que eres buena, entrena tu debilidad, porque eso es lo que te va a marcar la diferencia”.
Cuando mira hacia atrás y piensa en las rivales que la han marcado en la Liga MX Femenil, no lo duda. “Fue impresionante enfrentarme a Jenni Hermoso”, confiesa. “También a las francesas de Toluca, más que nada Henry… y ahora ver a Montse Saldívar, porque muchas niñas la ven a ella y es el futuro del futbol mexicano”.