América femenil y Rayadas empataron 1-1 este domingo 15 de febrero en el Estadio Ciudad de los Deportes, en partido correspondiente a la Jornada 9 del Clausura 2026 de la Liga MX Femenil. Un duelo intenso, con emociones, autogoles, expulsiones… y un cierre que terminó envuelto en polémica arbitral.
Desde el inicio, América femenil impuso condiciones. Las azulcremas generaron múltiples tiros de esquina y disparos a puerta, obligando a Rayadas a replegarse. La presión tuvo recompensa al minuto 32, cuando Daiane Santos Silva terminó enviando el balón a su propia portería. Autogol y ventaja merecida para las locales, que habían sido superiores en volumen ofensivo.
Rayadas intentó reaccionar, pero se encontró con orden defensivo y un conjunto azulcrema agresivo en recuperación. El primer tiempo terminó 1-0 con sensación de control local.
En el complemento, Monterrey femenil movió piezas buscando mayor presencia ofensiva. Los cambios dieron resultado al minuto 81, cuando Lucía García apareció dentro del área para definir y poner el 1-1. Un gol que llegó en uno de los pocos lapsos donde Rayadas logró sacudirse la presión.
El cierre fue caótico. América femenil volvió a volcarse al ataque, acumulando disparos y tiros de esquina. Sin embargo, el arbitraje comenzó a tomar protagonismo. Decisiones inconsistentes durante el encuentro fueron encendiendo los ánimos, y en tiempo agregado la tensión explotó.
Al 93’, Scarlett Camberos fue amonestada y, ya en el 96’, terminó expulsada. El conjunto de Coapa se quedó con diez en el momento más delicado del partido.
Pero la jugada que marcó la conversación llegó en los últimos instantes. En una acción dentro del área de Rayadas, el balón impactó claramente en la mano de Valeria del Campo. La jugada fue evidente, con el brazo separado del cuerpo y alterando la trayectoria del balón. No hubo señalamiento. No hubo revisión. No hubo penal.
El silbatazo final decretó el 1-1, pero dejó un sabor amargo en el entorno americanista. Más allá del empate, la polémica por la mano no sancionada terminó opacando un partido de alto nivel competitivo. La sensación fue clara: el arbitraje influyó en el desenlace.