La transformación de Mazatlán Femenil no puede explicarse desde la superficie. No es una racha, no es un golpe de suerte y mucho menos una casualidad. Es el resultado de un proceso que comenzó antes del torneo, que se sostuvo en el trabajo diario y que tuvo como eje principal una decisión: cambiar la mentalidad del equipo.
Nicolás Morales, director técnico del conjunto sinaloense, asumió ese reto en un momento en el que pocos lo habrían hecho, consciente de que el riesgo era alto, pero también de que el margen de crecimiento era enorme.
El propio entrenador lo reconoce sin rodeos. Su llegada al club no estuvo acompañada de certezas, sino de advertencias externas que ponían en duda la conveniencia de tomar el proyecto.
Sin embargo, su lectura fue distinta: entendió que esperar una oportunidad en un equipo protagonista podía tomar años, mientras que apostar por Mazatlán representaba una posibilidad inmediata de construir algo propio.
“Cuando le hablé a un amigo cercano al fútbol femenil me dijo: ‘no sé cómo te atreves a agarrar ese equipo, te vas a quemar’. Así fueron sus palabras. Y yo le dije: ‘no tengo nada que perder’. Si me espero a que me llame Tigres o Monterrey, me voy a esperar diez o quince años… en cambio, si hago algo bueno aquí, voy a llamar la atención. Y mira, justo pasó así”.
🧠 Cambiar el chip: el verdadero punto de partida
Desde ese punto de partida comenzó un proceso que tuvo una ventaja clave: el tiempo. Morales y su cuerpo técnico pudieron trabajar durante seis semanas antes del arranque del torneo, un periodo que aprovechó para sentar las bases de lo que hoy se ve en cancha.
Para él, ese espacio fue determinante, no solo para ajustar aspectos futbolísticos, sino para entender al grupo y construir una nueva identidad.
“Nos permitieron venir a trabajar con tiempo, seis semanas antes de que empezara el torneo, y eso fue benéfico porque conocimos a las jugadoras. Pudimos trabajar lo físico, lo técnico, lo táctico y lo mental. Yo creo que esas han sido las partes fundamentales para que el equipo vaya de esa manera, junto con el hambre que tienen las chicas de trascender”.
Pero si hay un punto que Morales subraya con insistencia es el cambio mental. El técnico entendió que el problema no era únicamente futbolístico, sino también de percepción, de ambición y de conciencia sobre lo que significa una carrera profesional.
“Les tratamos de cambiar el chip. No quiere decir que antes no quisieran ganar, pero ahora les hicimos ver que esta es una carrera bonita y que la pueden alargar muchos años. También que, si tenían un torneo igual de malo que el pasado, se podían desaparecer del fútbol y no volver a tener una oportunidad en el máximo circuito”.
⚙️ Trabajo real, no magia
Ese discurso se tradujo en una forma de trabajo concreta. Morales descarta por completo la idea de que los resultados respondan a factores externos o a momentos de fortuna. Para él, el crecimiento del equipo tiene una explicación clara: el trabajo sostenido y el convencimiento de las jugadoras.
“La magia no existe. Es el trabajo el que nos ha dado el convencimiento. Las jugadoras han visto que el trabajo da frutos y se esfuerzan desde los entrenamientos. A veces no tenemos las condiciones óptimas que requeriría un equipo profesional, pero eso nos ha motivado a seguir y a pelear contra todo”.
🆚 Competir contra todo
Esa idea de competir contra las circunstancias también forma parte de la identidad actual del equipo. Mazatlán no solo se enfrenta a rivales con mayor inversión o planteles más profundos, sino también a sus propias limitaciones estructurales.
“Nos pueden ganar los equipos, pero tratamos de mínimo competir y dejar un buen sabor de boca para la afición. Eso para nosotros es muy importante, porque sabemos de dónde venimos y lo que queremos construir”.
⚽ Los partidos que marcaron el camino
Dentro de ese proceso, Morales identifica momentos clave que ayudaron a consolidar la confianza del grupo. Uno de ellos fue el partido ante Tigres, un rival históricamente dominante frente a Mazatlán.
“El partido contra Tigres fue histórico, porque siempre nos habían metido cuatro goles o más. Y fue un partido angustiante, porque en los últimos minutos metimos a una jugadora de portera. No tenía ni base para jugar ahí, pero se combinaron muchas cosas: la capacidad del equipo y también esa parte de la suerte que siempre cuenta”.
Otro punto de inflexión fue la remontada ante FC Juárez en la Jornada 1.
“Yo les dije que para ellos era la jornada uno, pero para nosotros era una final. Íbamos perdiendo, le dimos la vuelta y le ganamos a un equipo con un potencial económico muy grande. Ese partido nos marcó mucho”.
🧬 Su historia: de futbolista a entrenador
La forma en la que Morales entiende el fútbol también está profundamente ligada a su historia personal. Su paso como jugador, sus experiencias en vestidores de Primera División y su transición hacia los banquillos moldearon su forma de dirigir.
“Me tocó ser campeón en Chivas prácticamente sin jugar. Estaba en la banca porque tenía por delante jugadores de selección nacional. Pero yo lo agradezco, porque también fui partícipe de ese proceso y aprendí muchísimo de ese entorno”.
Su retiro llegó de forma inesperada.
“Faltando tres días para el cierre de registros me dijeron que ya no me iba a quedar. Ya no tenía dónde acomodarme y decidí retirarme. Ahí entendí que lo que sabía hacer era fútbol, y por eso me puse a estudiar para ser entrenador”.
🎓 Formación y aprendizaje constante
Desde entonces, su carrera se ha construido a partir de la preparación.
“He sido auxiliar en varios equipos, en expansión, en fuerzas básicas… y sigo capacitándome porque uno nunca deja de aprender”.
🧠 Referentes que marcaron su carrera
Morales también tiene una base sólida de aprendizaje en el fútbol mexicano.
“El Tuca Ferretti fue de los que más me marcó… su forma de entrenar y dirigir”.
Pero su experiencia con César Luis Menotti fue determinante.
“Donde adquirí mucha experiencia fue siendo auxiliar de Menotti… nos explicaba cómo dirigir, cómo ganar partidos, cómo entender el fútbol”.
⚽ Su visión del fútbol femenil
Uno de los puntos más interesantes es su perspectiva sobre el fútbol femenil.
“Las mujeres son muy profesionales. Les puedes poner todo el trabajo que quieras y siguen, no se quejan y siempre quieren aprender más”.
Morales también deja una enseñanza clara.
“Yo les digo que no pierdan el tiempo. Hay jugadoras de 20 años que creen que tienen toda la carrera por delante, pero esto se puede acabar en cualquier momento”.
👀 Mazatlán quiere ser tomado en serio
A pesar del crecimiento, el equipo sigue enfrentando dudas externas.
“Muchos creen que es suerte… pero seguimos dando la sorpresa. Partido a partido queremos demostrar que sí valemos”.
Mazatlán Femenil ya no es el mismo equipo. Y detrás de ese cambio hay una idea clara, un proceso sólido y un técnico que entendió que, a veces, los proyectos más difíciles son los que más pueden crecer.
Sin magia.
Con trabajo.
Y con una convicción que empieza a notarse en la cancha.