Lo que empezó como una frase improvisada terminó convirtiéndose en su carta de presentación. Un choque con Sarah Luebbert, una falta discutida y una respuesta espontánea frente a la árbitra: “yo no fui”. La escena se volvió viral en redes sociales, se convirtió en meme y, casi sin querer, puso el nombre de Lucy Ortiz en boca de miles de aficionados.
Pero detrás de ese instante ligero existe una historia mucho más profunda. Una que habla de familia, raíces ecuatorianas, liderazgo universitario, adaptación cultural y una futbolista que decidió aprender español para poder comunicarse mejor con sus compañeras y con la afición.
Porque Lucy no llegó a México buscando fama. Llegó buscando crecer. Y eso cambia todo.
Un balón heredado por la familia
Su relación con el fútbol empezó mucho antes de pensar en ligas profesionales o en estadios llenos. Empezó en casa, como empiezan casi todas las historias auténticas. Desde niña, el balón ya rodaba por el patio. No por obligación, sino por tradición.
“Empezaba a jugar fútbol cuando tenía cuatro o cinco años. Fue el primer deporte que jugué. Mis padres me querían meter porque era el deporte de mi papá, de sus hermanos y de mi abuelo. En mi casa siempre estuvo el fútbol, siempre fue parte de nuestra vida”.
Ese vínculo familiar tenía además un acento especial. Su abuelo paterno nació en Ecuador, y esa herencia sudamericana reforzó la pasión por el juego.
“Mi abuelo paterno era de Ecuador y le encantaba el fútbol. Yo siento que eso es una parte de la razón por la que estoy aquí. Él amaba el juego y esa pasión siempre estuvo en mi familia. Crecí viendo eso todos los días”.
Mientras su hermana elegía otros caminos, Lucy se quedaba con el balón. No por presión. Simplemente porque ahí se sentía en casa. La etapa universitaria que la formó como líder. Antes de cruzar la frontera rumbo a México, Lucy vivió uno de los procesos más importantes de su carrera en la NCAA, con la Universidad de Louisiana–Lafayette.
Fueron cinco temporadas que no solo la formaron como jugadora, sino como líder. Capitana. Referente. Voz dentro del vestidor.
“Los últimos tres años fui capitana de mi equipo. Tenía más experiencia que muchas y trataba de ayudar a todas. Extraño mucho a mis compañeras porque crecimos juntas. Ellas todavía me apoyan y siguen mi carrera”.
Ese rol de guía cambió radicalmente cuando firmó con Mazatlán femenil. Pasó de ser la que enseñaba a la que tenía que aprender otra vez.
“Cuando llegué a Mazatlán fue diferente. Yo era totalmente nueva, fútbol profesional, todo distinto. En la universidad yo ayudaba a las demás, aquí yo era la que necesitaba ayuda. Aprendí mucho. Fue como empezar otra vez”.
Lejos de verlo como retroceso, lo convirtió en combustible.Porque hay algo muy Gen Z pero muy maduro en eso: aceptar que volver a ser principiante también es crecimiento.
Liga MX Femenil como elección, no casualidad
Su llegada a la Liga MX Femenil no fue un accidente ni una recomendación de última hora. Fue una decisión consciente. Lucy quería algo más que minutos. Quería experiencia de vida.
“Yo quería dos cosas: estar cerca de mi familia y aprender español. Busqué oportunidades en México y Sudamérica. La liga en México es increíble, con jugadoras increíbles. Fue la primera liga a la que quería venir”.
Mazatlán femenil, además, le regaló algo nuevo: mar, clima cálido y una ciudad que la recibió sin barreras.
“Me gusta Mazatlán mucho. Es mi primera vez viviendo en una ciudad de playa. La gente es muy amable y los fans también. Me gusta mi vida aquí, me gusta la cultura, la comida, todo”.
El 'yo no fui' que se volvió viral
El famoso momento contra América femenil fue, para ella, apenas una broma. Nada planeado. Nada calculado. Solo un momento parte del fútbol.
“Yo tuve el balón y ella trató de sacarlo. La árbitra me comentó algo y yo dije ‘yo no fui, fue ella’. Fue totalmente una broma, para tener divertido durante el partido. Nunca pensé que se haría famoso”.
Pero se hizo. Y Lucy lo entendió rápido: la viralidad también puede ser herramienta para el equipo.
“Es bueno para mi carrera, pero también para el equipo. Cuando hay jugadoras populares en redes sociales, eso llama la atención para todo el equipo y para todas nosotras. Más gente empieza a ver nuestros partidos”.
Ese mismo día regaló su liga del cabello a una aficionada. Otro gesto natural que terminó en TikTok.
“No me di cuenta que alguien estaba grabando. Solo fue un momento chistoso con los niños. Creo que muestra la energía de los fans aquí en México. Son muy cercanos, muy cariñosos. Eso me gusta mucho”.
Y quizá ahí está la clave. Lucy no intenta caer bien. Simplemente es así.
Mentalidad y mensaje
En lo personal, se define como positiva. Como alguien que no se queda en el error.
“Soy muy positiva. Cuando tenemos errores o algo sale mal, para mí es importante mantener mi actitud positiva y seguir. Siempre seguir”.
Y cuando piensa en las niñas que la ven jugar, el mensaje es claro, casi minimalista, aunque esta vez prefirió decirlo en inglés para que fuera exactamente como quería
“Never give up and be your own number one fan (Nunca te rindas y sé tu propia fan número uno)”.
Tres palabras la hicieron viral. Pero su historia completa es lo que la hace especial. Lucy Ortiz no es solo “la del yo no fui”. Es liderazgo, adaptación, identidad y autenticidad. Y en una liga que cada temporada suma talento internacional, historias como la suya recuerdan algo importante: el fútbol también se gana siendo uno mismo.
Cara a cara con Lucy Ortiz
Preguntas rápidas con la delantera de Mazatlán Femenil
Para cerrar la charla, Lucy dejó por un momento el análisis táctico y se soltó con respuestas cortas, espontáneas y sin filtro. Un retrato más personal de la jugadora que hoy se ha ganado el cariño de la afición cañonera.
—¿Playa o estadio?
Estadio.
—¿Tacos o hamburguesas?
Tacos.
—¿Texas o Mazatlán?
Texas… solo porque está mi familia.
—¿Y para vacaciones?
Mazatlán, cien por ciento.
—Canción para activarte antes de un partido?
“Fuel”, de Metallica.
—La compañera más bromista del equipo?
Ámbar González.
—El “yo no fui” fue planeado o instinto?
Fue en el momento, instinto. No es algo que diga siempre.
—¿Qué te gusta más del ambiente en México?
La cercanía con los fans. Son muy cariñosos y muy energéticos.
—Comida favorita?
Tacos.
—Película favorita?
2001: Odisea del espacio.
—Apodo?
Lu, Lulu, Luz.
—Caricatura de la infancia?
Bob Esponja.
—Tres rivales que te gusta enfrentar o te gustaría jugar contra ellas?
Jennifer Hermoso, Sarah Luebbert y Katty Martínez.
—Equipo al que más disfrutas enfrentar?
Chivas.
—Un consejo que te marcó como jugadora?
“Nunca estés satisfecha, siempre busca más”.
—Sueñas con selección?
Sí, espero algún día tener una oportunidad con Ecuador.
—Mensaje para las niñas que quieren jugar fútbol?
Never give up and be your own number one fan.