Tigres Femenil volvió a levantar la corona en el Universitario. Lo hizo como sabe: con carácter y con una defensa que sostuvo el sueño incluso cuando América empujó como si no hubiera mañana.
La ida había terminado 3-3, dejando una final abierta, eléctrica y con aroma a gol por todos lados. Pero en la vuelta, la historia se escribió con un solo tanto: Diana Ordóñez, la futbolista que le puso fuego al Volcán desde el minuto 23 y convirtió ese golpe en el definitivo 1-0 que selló el campeonato.
El partido inició a ritmo de lo que estaba en juego: fuerte, tenso, sin concesiones. América fue el primero en probar con un disparo apenas al minuto 1, pero Tigres entendió rápido que cada duelo se tenía que pelear con garra. El juego se endureció desde temprano con faltas de ambos lados, pero Tigres fue el equipo que logró romper la barrera emocional antes. Al 23’, Ordóñez aprovechó un error de Annie Karich y apareció dentro del área para conectar el golpe que valió un título. El Universitario explotó en amarillo.
El resto del primer tiempo fue una batalla táctica. Tigres ajustó, cerró espacios y sufrió lo justo: tiros de esquina azulcremas, jugadas de peligro y una América que intentó responder. Pero las felinas resistieron, incluso cuando el partido empezó a ensuciarse con la amonestación a Diana Ordóñez al 39’ y más roces que fútbol. Aun así, se fueron al descanso 1-0, con la grada metida y un equipo que ya olía la corona.
En el complemento, Tigres optó por vivir con inteligencia. América empujó, probó desde lejos, generó peligro en el área rival y encontró su momento al 59’, pero no cómo quería: expulsión de Nancy Antonio, tras revisión en VAR. Las Águilas se quedaron con 10 en el instante más crítico de la noche. Pero lejos de rendirse, siguieron atacando y tuvieron varios tiros a gol que obligaron a la portera felina, Ceci Santiago, a encender el modo heroína.
Tigres respondió como equipo grande: golpes de autoridad con balón parado, tiros a gol al 69’ y 75’, manejo de líneas y cambios quirúrgicos para proteger la ventaja. Entraron Eve Perisset, Thembi Kgatlana, Bárbara Olivieri y Andrea Hernández para sostener el músculo en la recta final. También llegaron las tarjetas amarillas: Delgado, Jheniffer y Perisset, prueba clara del desgaste y la intensidad.
América tuvo su última ráfaga al 85’ y 86’, con dos tiros a puerta y una atajada monumental que mantuvo vivo el título. El Volcán rugió de nuevo. El árbitro dio cinco minutos de compensación, pero Tigres ya estaba en modo muralla: cada balón dividido, cada segundo, cada barrida se sintió como si fuera la última.
El silbatazo final cayó. Tigres Femenil, otra vez, volvió a ser campeón. Un título trabajado con colmillo, con sufrimiento y con un corazón que no deja de latir fuerte en finales.
En el cierre del Apertura 2025, el campeón volvió a ser el mismo: Tigres Femenil, las que convierten finales en territorio propio y que hoy volvieron a escribir su nombre en la historia.