Araceli “Cheli” Torres no empezó soñando con ser futbolista profesional. Su historia, como la de muchas jugadoras en México, nació en lo más cotidiano: en casa, entre juegos y la necesidad de no quedarse sola.
“Mi amor por el fútbol creo que nació… pues es algo muy familiar. Yo soy la más chica de tres hermanos y los dos más grandes son hombres. Ellos siempre estaban jugando, y yo al principio era como para no estar sola, para divertirme con ellos”, compartió en entrevista.
Lo que comenzó como un juego, pronto se convirtió en un camino. Aunque en ese momento no existía la Liga MX Femenil, Araceli fue encontrando su lugar poco a poco, enfrentando retos desde muy joven, especialmente por abrirse paso en un entorno dominado por hombres.
“Sí era el caso de que decían ‘¿esa niña qué está haciendo ahí jugando con puros niños?’. Pero era como… ¿qué tiene que ver que sea niña?”, recordó.
De las visorias a la historia con Chivas femenil
La oportunidad llegó a través de visorias, en un proceso que exigía paciencia y resistencia. Entre cientos de jugadoras, Torres logró quedarse en Chivas Femenil, el club de sus amores.
“Me acuerdo que había como 300 niñas… fueron varios filtros y casi al final me marcaron. Me dijeron que sí me quedaba y salimos corriendo a firmar. Yo estaba emocionadísima”, contó.
Su paso por el Guadalajara no solo fue largo, también fue significativo. Se convirtió en una de las jugadoras con más partidos en la historia del club y vivió uno de los momentos más importantes de su carrera: el título de liga.
“Cuando silban el final… recuerdas todo. Los sacrificios, los momentos difíciles, los entrenamientos. No es solo decir ‘soy campeona’, es todo lo que hay detrás”, explicó.
Sobre ese campeonato, fue clara al señalar la clave del éxito:
“Trabajo en equipo, constancia y nunca rendirse. Me acuerdo que contra Tigres íbamos abajo y aún así sentíamos que lo íbamos a lograr”.
Un nuevo comienzo en Cruz Azul
Después de años en Chivas, Araceli tomó una de las decisiones más importantes de su carrera: salir de su zona de confort y comenzar una nueva etapa con Cruz Azul.
“El venir aquí a Cruz Azul fue un cambio para bien, para seguir mejorando. Veía desde fuera que era un equipo muy sano, muy unido, y eso fue lo que me hizo venir”, señaló.
Sin embargo, el cambio no fue sencillo. Por primera vez, tuvo que salir de casa y adaptarse a una nueva realidad.
“Lo más difícil fue salir de mi casa. Nunca me había tocado. Pero aquí todos me han hecho sentir como en casa desde el primer día”, reconoció.
Hoy, su motivación es clara: consolidarse, aportar experiencia y ayudar al equipo a competir en los primeros planos.
Selección Mexicana femenil, un objetivo vigente
Además de su trayectoria en clubes, Araceli Torres ha sido parte del crecimiento de la Selección Mexicana Femenil, destacando el oro en Juegos Panamericanos como uno de sus momentos más importantes.
“Se te pone la piel chinita. Representas a muchas personas, a muchas mujeres. Es algo que significa mucho para mí”, afirmó.
Aunque reconoce que el camino de regreso a selección exige constancia, no lo descarta:
“Sí me gustaría volver. Sé que tengo que trabajar muchísimo, pero si se da, voy a estar muy feliz”.
Una historia que sigue en construcción
Hoy, con más experiencia y madurez, Araceli se define como una jugadora más enfocada y consciente de su rol dentro del equipo.
“Soy una jugadora más centrada, en querer mejorar todos los días y aportar desde donde me toque”, explicó.
Su historia no solo habla de títulos o estadísticas, sino de procesos, sacrificios y decisiones valientes. Y aunque ya ha logrado mucho, su camino está lejos de terminar.
“Si les gusta algo, que luchen por hacerlo. Todo es posible si lo quieres de verdad”, concluyó.