La historia de Claudia Cid pasó de ser una postal de “sueño cumplido” a convertirse en una alerta sobre los riesgos que pueden enfrentar las futbolistas que emigran al extranjero. La defensa mexicana viajó a Albania para jugar con el Vllaznia (pronunciado como “Flaznia”); sin embargo, una lesión de rodilla, la falta de estudios médicos en el club y una ruptura total en el respaldo institucional la llevaron a buscar apoyo desde México y a iniciar un proceso formal de denuncia.
“Me siento muy bien, muy agradecida… muy feliz por la respuesta que ha habido por parte de la gente que me ha apoyado: afición, doctores, medios. Si te soy sincera, no esperaba algo así”, contó Claudia en entrevista.
Cómo llegó Claudia Cid a Albania y por qué aceptó el reto
La oportunidad nació a través de su representante, quien forma parte de una agencia internacional. Claudia explica que el proyecto se vendía como una plataforma importante: un club bien posicionado y la posibilidad de competir en torneos de UEFA.
“Mi representante me dijo: ‘Está esta opción, van a jugar Europa League… es un gran trampolín porque ya estás en Europa y se puede buscar algo mejor’”, relató.
Cid llegó a Albania el 26 de septiembre y, apenas días después, vivió uno de los momentos más grandes de su carrera: jugar contra el Inter de Milán en eliminatoria continental. Aunque el equipo quedó fuera, para ella fue una experiencia que marcó un antes y un después.
“Fue indescriptible… de chiquita yo ni siquiera pensé que iba a existir la Liga MX Femenil, y ahora estar jugando en Europa, contra un equipo como el Inter de Milán… fue un sueño”, dijo.
Idioma, choque cultural y un vestidor que sí funcionaba
En lo cotidiano, el reto no solo era futbolístico. Claudia detalla que el inglés fue clave para sobrevivir al día a día dentro del club, especialmente por la barrera de comunicación con directivos.
“El gran detalle fue con directivos… puro albanés. Entre jugadoras nos traducíamos, era albanés a inglés y yo de inglés a español con compañeras latinas. Fue un choque cultural peculiar”, compartió.
Pese a todo, subraya algo importante: en el vestidor, la convivencia con sus compañeras fue positiva.
“Entre jugadoras era una maravilla… nos sentíamos cómodas, bromeábamos, convivíamos mucho. Eso fue muy bonito”, explicó.
La lesión: “Pedí estudios y no me los quisieron hacer”
El quiebre llegó a inicios de diciembre, a pocos días del periodo vacacional. Claudia se lesionó la rodilla y, desde ese momento, pidió estudios especializados. Según su testimonio, el club no atendió la solicitud.
“Yo estuve insistiendo… en persona, verbalmente, correos, WhatsApp… y nada. Allá no me los quisieron hacer. No supe la gravedad hasta que llegué a México”, señaló.
En la entrevista, Claudia narró uno de los episodios más duros: el trato que recibió al solicitar una resonancia, y cómo la conversación con el presidente del club se volvió ofensiva.
“Le pedí resonancia… y mi compañera me tradujo que decía: ‘¿Para qué quieres resonancia? ¿Para la cabeza? ¿Estás mal de la cabeza?’”, contó.
Para ella, lo más doloroso no fue solo el golpe físico, sino el humano.
“Es la peor persona, en el lado humano, que he conocido. No le importa nada”, afirmó.
Aun así, Claudia hace una distinción clara: su conflicto no es con el país ni con la gente.
“Yo quedé encantada con el país… la gente es muy linda. Me quedé con esa experiencia cultural… el trago amargo fue lo de la lesión”, dijo.
“Me descontaron 500 euros”: salario, “multa” y ruptura contractual
Además del tema médico, Claudia expuso situaciones relacionadas con pagos y decisiones internas del club. Contó que después de lesionarse, se realizó una reunión donde se habló de una “multa” de 500 euros para quien dejara el equipo antes.
“Hubo una junta… dijeron que quien quisiera irse podía hacerlo, pero iba a pagar una multa de 500 euros”, explicó.
Lo que encendió alarmas fue que a ella le llegó un pago incompleto, con el descuento de esa cantidad, pese a que —según su versión— nunca firmó nada ni solicitó salir.
“Me llega incompleto… les pregunto a mis compañeras y a todas les llegó completo. Pregunté y me dijeron que eran los 500 euros… pero yo nunca pedí salir, yo dije que me quedaba”, relató.
Posteriormente, al volver a México, envió valoraciones médicas y recibió una respuesta del club, incluyendo documentación de finalización de contrato y una postura interna: que no se harían cargo de cirugías.
Ella sostiene que la lesión ocurrió mientras aún formaba parte del equipo y que el caso está siendo acompañado por FIFPRO, asesoría legal y su agencia.
La rifa, la transparencia y el apoyo que la sostuvo
Ante el costo de la cirugía y la falta de respaldo del club, Claudia impulsó una rifa para recaudar fondos. Dice que la respuesta de la gente superó lo que imaginaba y que por eso decidió también explicar su caso públicamente.
“Mi prioridad era buscar el dinero para mi cirugía… por la rifa se tenía que exponer, porque necesito una alta cantidad de dinero”, contó.
Sobre el sorteo, adelantó que busca un método transparente.
“Voy a buscar una aplicación confiable… no quiero que digan ‘seguro está amañado’. Quiero que sea justo para todos”, explicó.
El consejo de Claudia Cid a quienes sueñan con emigrar
En uno de los momentos más valiosos de la conversación, Claudia dejó un mensaje directo para jugadoras que quieren firmar en el extranjero: investigar más allá del “brillo” de Europa.
“Sí o sí deben revisar el cuerpo técnico… médico, preparador físico… las condiciones del club donde entrenan, donde comen, si hay consultorio médico. Revisen letras chiquitas. Y también redes sociales, aunque parezca tonto”, aconsejó.
Además, puso sobre la mesa un tema estructural: el contexto cultural.
“Fíjense en la cultura de cada país… en muchos siguen siendo muy machistas y no le dan el respeto a la mujer que se merece. Hay que tener mucho cuidado por tu salud, bienestar y tranquilidad”, remató.
Historia de vida: el futbol como destino y como carácter
El recorrido de Claudia no empezó en Europa. Su amor por el futbol, cuenta, nació gracias a su papá y a visitas al Estadio Cuauhtémoc desde bebé. Su camino también incluyó resistencia social: “el futbol es para hombres”, le decían de niña. Aun así, insistió hasta que pudo entrenar y jugar, incluso con niños, desde los siete años.
Ya en su etapa profesional, la defensa pasó por momentos de reinvención: debutó en la Liga MX Femenil con Lobos BUAP y después vivió la desaparición del equipo. Más tarde llegó a América, donde tuvo una etapa complicada que, asegura, le enseñó carácter: “me enseñó a entender la realidad del futbol profesional”.
Luego vino León, donde dice que “explotó” futbolísticamente, y Cruz Azul, etapa en la que se consolidó y vivió Liguilla. Querétaro representó, en sus palabras, “un golpe de humildad” que la reencontró con su esencia de trabajo y garra. Tijuana fue un ciclo difícil, con otra lesión menor que la dejó semanas fuera.
Qué sigue para Claudia: volver a jugar y su futuro en ciencias del deporte
Hoy, su meta inmediata es recuperarse para volver a jugar. Pero también traza su ruta fuera de la cancha: estudia Ciencias del Deporte y se ha certificado como preparadora física.
“Quiero ser preparadora física… si se presenta la oportunidad de jugar profesional, la voy a tomar. Si no, seguiré jugando, no me importa dónde”, afirmó.
Y cerró con un mensaje que resume toda la entrevista: perseguir sueños, sí, pero sin negociar la vida.
“Luchen por sus sueños… pero tengan cuidado: nadie es más que ustedes. Nada está por encima de su bienestar, su salud y su tranquilidad”, concluyó.