Tras golear 14-0 a San Vicente y las Granadinas en el arranque de la clasificatoria, Jacqueline Ovalle —una de las voces más respetadas del vestidor de la Selección Mexicana Femenil — expuso con claridad cómo se siente el grupo, dónde están creciendo y por qué el triunfo no es un motivo para relajarse.
Ovalle abrió con una reflexión cargada de responsabilidad colectiva. Aunque aportó en el marcador, subrayó que lo que más valora es el funcionamiento general del equipo.
“Obviamente muy contenta de poder aportar al equipo… al final siempre voy a estar en busca de que el equipo sume. Las cosas se dieron gracias al trabajo colectivo de todas y súper contenta de llevarnos los primeros tres puntos”, afirmó.
Esa lectura conectó con un análisis más profundo sobre la evolución del conjunto en los últimos meses. La jugadora que milita en la NWSL explicó que esta Selección ha crecido desde la consistencia, más que desde los marcadores.
“Yo veo un buen balance del equipo; hemos venido de menos a más. Hemos mejorado en diferentes situaciones que hemos trabajado. Nuestro enfoque ha sido concentración tras concentración y lo hemos logrado”, señaló.
La futbolista también destacó que hoy existe una versión más madura y más enfocada de México Femenil, un proceso que no se construyó en semanas, sino durante años. “Este equipo se ve sumamente diferente, muchísimo más enfocado. Hemos trabajado no solo este año; se ha hecho un trabajo fenomenal. Lo demostramos en entrenamientos, partidos y amistosos”, dijo.
Ovalle insistió en que esta transformación viene acompañada de una responsabilidad mayor: ser ejemplo dentro y fuera de la cancha. “Este equipo está para hacer grandes cosas, pero no es solo decirlo. Es demostrarlo día con día, con disciplina dentro y fuera. Queremos poner el ejemplo a futuras generaciones porque sabemos que viene algo importante para nosotras”, agregó.
Sobre la calidad de los rivales y la necesidad de enfrentar a potencias, Ovalle fue clara: México quiere medirse contra los mejores, sin importar complicaciones calendarizadas o giras ya pactadas por otros equipos.
“Siempre se va a buscar jugar contra los mejores equipos. A veces no coincidimos con los tiempos, pero nos toque contra quien nos toque, lo tenemos que hacer de la mejor manera. Ya nos hemos enfrentado a Estados Unidos, Canadá, Brasil, Paraguay… siempre buscamos mostrar nuestra mejor versión”, enfatizó.
El cierre de su intervención dejó una reflexión clave para entender tanto su decisión personal de emigrar a la NWSL como el momento actual del futbol mexicano femenil. “Si nos vamos ocho años atrás, la Liga MX Femenil ha crecido bastante. Me fui porque era un reto diferente. Gané seis títulos en México y Rebeca ganó cuatro. La liga estadounidense es más física y rápida, pero no estamos tan lejos. Ambas salimos por metas, ambiciones y retos personales”, explicó.
Para Ovalle, el crecimiento de México —como selección y como liga— es evidente, pero requiere consistencia, valentía y estándares más altos. Lo que viene ante Costa Rica será una prueba completamente distinta al 14-0, una medición real del proyecto, un escenario donde el Tri quiere verse igual de disciplinado, igual de intenso y, sobre todo, igual de protagonista.