Emily Gielnik está de vuelta en la Liga MX Femenil, pero no es la misma futbolista que dejó México después de su paso por Rayadas. La delantera australiana regresa con una nueva camiseta, una familia que transformó su vida y una motivación renovada para perseguir el campeonato que no pudo conquistar durante su primera experiencia en el país.
La atacante de 34 años fue presentada como refuerzo de Pumas para el Apertura 2026 y aseguró que decidió volver a México pese a que la opción más sencilla era permanecer en Australia, especialmente después del nacimiento de su primer hijo.
“Hay una gran razón por la que vuelvo a México: disfruté mi temporada aquí. Me habría resultado más fácil quedarme en Australia porque acabo de tener un bebé, pero estaba motivada a regresar y jugar en la Liga Mexicana”, explicó durante su presentación.
Gielnik aseguró que quedó impresionada por el nivel, la intensidad y el crecimiento de la Liga MX Femenil. Esa experiencia fue determinante para aceptar una segunda aventura en México, ahora con el conjunto universitario.
“Me encanta la liga, me encanta la intensidad y estoy orgullosa de jugar en la liga mexicana. Estoy muy contenta de estar aquí y orgullosa de ser jugadora de Pumas”, afirmó.
La australiana no regresó sola. Su familia también la acompañará durante esta nueva etapa, una decisión que refleja la confianza que depositó en el proyecto universitario.
“Traigo a mi familia de vuelta aquí. Estoy orgullosa de ser parte de Pumas y vengo para dar lo mejor de mí. Con suerte, podremos levantar el trofeo esta temporada”, señaló.
Pumas femenil se ganó a Gielnik por sus valores
Más allá de lo deportivo, uno de los principales motivos que convenció a Emily Gielnik fue el respaldo que recibió por parte de Pumas durante uno de los momentos más importantes de su vida personal.
La delantera explicó que el club le permitió regresar a Australia durante la pretemporada para acompañar a su esposa y estar presente en el nacimiento de su primer hijo, aunque eso significara perderse parte de la preparación del equipo.
“Una gran razón por la que elegí venir a Pumas fueron los valores del club y la empatía que me brindaron. Volver a casa durante la pretemporada fue una decisión difícil para ellos, porque querían que estuviera aquí con el equipo, pero me permitieron acompañar a mi esposa y estar en el nacimiento de nuestro primer hijo”, relató.
El gesto de la institución generó en Gielnik un compromiso especial. La australiana aseguró que responderá a ese apoyo entregándose por completo dentro de la cancha.
“Daré todo por este equipo. Siempre estaré agradecida. Eso me ha dado más motivación y ambición que nunca”, expresó.
La atacante sostuvo que la forma en la que fue tratada desde las primeras conversaciones con la directiva y Roberto Medina le permitió identificar rápidamente que Pumas era el lugar adecuado para continuar su carrera.
“En cuanto hablé con el presidente y con Roberto, supe de inmediato que este era el lugar donde debía estar. Sus valores, sus sentimientos y la manera en la que me hablaron fueron muy evidentes”, comentó.
Aunque la decisión implicaba trasladarse nuevamente al extranjero con una familia recién formada, Gielnik prefirió confiar en su instinto.
“La decisión más fácil era quedarme en Australia. Fue difícil venir al extranjero con un bebé y una familia, pero mi instinto me decía que este era el lugar donde debía estar”, añadió.
Emily Gielnik quiere mostrar su mejor versión
La australiana reconoció que su rendimiento con Rayadas estuvo lejos del nivel que esperaba mostrar durante su primera temporada en México.
Gielnik aseguró que no pudo enseñar todo su potencial y que terminar el torneo sin levantar un trofeo le dejó una sensación de inconformidad.
“La temporada pasada no creo que hayan visto lo mejor de mí. Fue un poco decepcionante. Definitivamente no fue mi mejor año porque no pude levantar el trofeo”, admitió.
Sin embargo, considera que los cambios personales y deportivos que vivió durante los últimos meses le permitieron llegar a Pumas en un mejor momento emocional.
“Me gusta pensar que cada año mejoro. Estoy obsesionada con mejorar. Ahora tengo una familia, estoy más feliz que nunca y juego por mucho más”, explicó.
La delantera aseguró que llega físicamente preparada, con nuevos objetivos y con el deseo de demostrar que todavía puede competir al máximo nivel.
“Vine aquí por un nuevo reto. Tengo nuevos objetivos y ambiciones. Sigo persiguiendo un trofeo, emocionalmente estoy en mi mejor momento y físicamente estoy lista para ganar”, afirmó.
Gielnik también lanzó una advertencia respecto a su edad. A pesar de tener 34 años, asegura sentirse con la energía y el hambre competitiva de una futbolista mucho más joven.
“Tengo 34 años, pero me siento de 25 y tengo más hambre que nunca. Todavía amo el futbol, me encanta entrenar todos los días y sigo enamorada de este juego”, manifestó.
Una delantera con experiencia en ocho países
Emily Gielnik llega a Pumas con una de las trayectorias internacionales más amplias de toda la plantilla universitaria.
Durante sus 17 años como profesional ha jugado en Australia, Inglaterra, Canadá, Japón, Suecia, Noruega, Alemania y México. Entre los clubes más destacados de su carrera se encuentran Brisbane Roar, Liverpool, Urawa Red Diamonds, Bayern Múnich, Aston Villa, Melbourne Victory y Rayadas.
La atacante ha conseguido cinco campeonatos a nivel de clubes. Ganó la Copa de Noruega con Avaldsnes IL, dos títulos de la Premiership australiana y otros dos campeonatos de la A-League Women.
También fue reconocida como Bota de Oro de la liga australiana en 2021, una muestra de la capacidad goleadora que ahora buscará recuperar con Pumas.
Su recorrido internacional le permitió adaptarse a diferentes estilos de juego, culturas y metodologías de entrenamiento. Gielnik considera que esa experiencia facilitará su integración al nuevo proyecto universitario.
“Durante toda mi carrera he sido muy adaptable. He jugado en varios países y, por suerte, soy una persona muy extrovertida y amigable”, explicó.
La australiana disputó más de 60 partidos con la selección de su país y participó en la Copa Mundial Femenina de 2019 y en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Además, ganó el torneo preolímpico de la Confederación Asiática para Río 2016, el Torneo de Naciones de 2017 y la Nations Cup de Australia.
Promete goles, velocidad y trabajo defensivo
Emily Gielnik se describió como una futbolista rápida, tenaz y dispuesta a realizar cualquier esfuerzo necesario para ayudar al equipo.
La delantera adelantó que la afición de Pumas puede esperar carreras constantes, agresividad, energía y una mayor producción ofensiva.
“Soy una jugadora rápida y tenaz. Me gustaría decir que soy una goleadora prolífica. Haré el trabajo duro, regresaré y ayudaré a defender por todos los medios necesarios”, explicó.
Gielnik también destacó su capacidad para liderar y motivar a sus compañeras dentro del campo.
“Soy una jugadora muy positiva y una buena líder. Empujo a mis compañeras e intento sacar lo mejor de cada una. Hago lo que sea necesario para ganar”, agregó.
La atacante prometió que su nueva versión tendrá mayor presencia frente al arco rival.
“Esta temporada verán goles míos, verán velocidad, agresividad y buena energía en cada partido. Sin importar cómo me sienta, siempre daré la mejor energía posible para este equipo”, afirmó.
Además de marcar, Gielnik espera contribuir con asistencias y trabajo sin balón.
“Me verán haciendo carreras. Espero marcar muchos goles, dar muchas asistencias y hacer todo lo posible para ayudar a este equipo a ganar”, sostuvo.
La conexión inmediata con el vestidor de Pumas femenil
Aunque pasó parte de la pretemporada en Australia, Emily Gielnik aseguró que su integración con las jugadoras de Pumas fue rápida y natural.
La australiana explicó que desde sus primeros días encontró un grupo dispuesto a recibirla y facilitar su adaptación.
“Las chicas de Pumas se sintieron como familia de inmediato. Algunas hablan inglés y otras español, pero en dos o tres días sentía como si las conociera desde hacía tres años”, compartió.
A su regreso a México, después del nacimiento de su hijo, recibió nuevamente el respaldo de sus compañeras.
“Me recibieron con los brazos abiertos. Se sintió muy natural y orgánico. Amo al equipo”, señaló.
Gielnik reconoció que hubiera preferido realizar toda la preparación junto al plantel, pero confía en que la conexión personal que existe entre las futbolistas podrá trasladarse al terreno de juego.
“A pesar de no haber entrenado todo el tiempo con el equipo, siento que tenemos una conexión especial. Queremos lo mejor para las demás y podemos impulsarnos y motivarnos mutuamente”, explicó.
Del hat-trick contra Pumas a vestir la camiseta universitaria
Durante su paso por Rayadas, Emily Gielnik enfrentó a Pumas y consiguió marcarle tres goles en un mismo partido. La australiana recordó aquel episodio con humor al hablar sobre las circunstancias que terminaron llevándola al club universitario.
“Probablemente todo comenzó desde que marqué el hat-trick contra ellas la temporada pasada. Lo siento por eso”, comentó entre risas.
Sin embargo, aclaró que su salida de Rayadas se produjo en buenos términos y que no estuvo relacionada con problemas deportivos o personales con la institución regiomontana.
“Las cosas iban muy bien con Rayadas y terminamos en muy buenos términos. No fue por el club ni por algo parecido; mi vida estaba tomando un rumbo diferente”, explicó.
El nacimiento de su hijo y la aparición del proyecto de Pumas coincidieron en un momento en el que necesitaba tomar una decisión importante sobre su futuro.
“Muchos factores se alinearon para que estuviera aquí. Fue el momento y el lugar adecuados”, manifestó.
Gielnik aseguró que hasta ahora se siente respaldada por la directiva, el cuerpo técnico y sus compañeras.
“El club me apoya, el equipo está detrás de mí y desde que llegué no he sentido otra cosa que apoyo. Aunque fue una gran decisión de vida, siento que fue la correcta”, añadió.
“Ahora tengo algo de sangre mexicana”
Emily Gielnik también reveló que desarrolló una conexión especial con México durante su primera temporada en el país.
La australiana destacó la gastronomía, el café, la cultura, la energía de las personas y la sensación de seguridad que encontró durante su estancia.
“Desde que estuve aquí la temporada pasada me enamoré del país y de la gente. Me siento segura y feliz. La comida y las personas son geniales, y la energía es muy especial”, expresó.
La atacante bromeó sobre su gusto por los tacos, aunque advirtió que deberá moderarse para mantener su velocidad dentro de la cancha.
“Primero, los tacos. Aunque tal vez no muchos esta temporada para estar rápida”, comentó.
Su cariño por el país es tan grande que incluso aseguró sentirse parcialmente mexicana.
“Ahora digo que soy australiana, pero tengo algo de sangre mexicana. Me encanta estar aquí y me siento bien en mi corazón”, afirmó.
Gielnik también recordó que siguió y apoyó a la Selección Mexicana durante una Copa Mundial, una muestra adicional de la cercanía que desarrolló con el futbol del país.
La meta es levantar el trofeo con Pumas
Emily Gielnik no ocultó cuál es su principal objetivo durante esta nueva etapa. La australiana quiere conquistar el título de la Liga MX Femenil y ayudar a que Pumas se convierta en uno de los protagonistas del torneo.
“Quiero ganar un trofeo con este club. Espero estar aquí levantándolo este año con Pumas”, declaró.
La clasificación a la Liguilla será el primer paso para un equipo que reforzó su plantilla con futbolistas de amplia experiencia nacional e internacional.
Gielnik confía en que el respaldo institucional, la unión del vestidor y la ambición de las nuevas incorporaciones permitirán a Pumas competir por los objetivos más importantes.
“Confío en el proceso y creo que debo estar aquí. Cuando estemos en los playoffs, la decisión se sentirá todavía mejor”, afirmó.
La delantera llega con un currículum internacional extenso, pero también con una motivación profundamente personal. Ahora juega por su familia, por un club que la respaldó en un momento decisivo y por la posibilidad de mostrar que su mejor futbol todavía está por venir.
Después de una temporada en la que sintió que no pudo enseñar su verdadera versión, Emily Gielnik inicia un nuevo capítulo con Pumas. Tiene 34 años, un bebé recién nacido, hambre de campeonato y una promesa directa para la afición universitaria: entregará todo por el equipo.